No recuerdo exactamente cuando supe de la existencia de los ordenadores, pero estoy casi seguro que el primero del que estuve cerca fue el de un amigo del colegio, en algún momento de principio de los 90.
Tenía un flamante 286 (Intel 80286) que utilizaba con gran soltura, para mi gran sorpresa. Me explicó, muy por encima, qué era lo que hacía para manejarlo, introduciendo comandos en una pantalla de color negro. Comandos ininteligibles para mí en aquella época. ¡Incluso me enseñó un juego que estaba programando! Por supuesto, no me quedé con nada de todo aquello. Me fascinó, pero no llegué a comprenderlo.
Años más tarde, ya en el instituto, los ordenadores empezaron a ser más populares entre los chicos de mi edad, sobre todo por los juegos. Tuve la suerte de que diversos amigos cercanos tuviesen ordenador propio y fui empapándome de todo aquello en cada una de mis visitas a sus casas. Aquella época en el instituto fue bastante enriquecedora para mí, si os soy franco.
No fue hasta 1995, creo, en el que pude adquirir el que iba a ser mi primer ordenador: un 386.
Fue un antes y un después. Tras muchos años “adquiriendo” conocimientos de mis amigos, había llegado el momento en el que me enfrentaba solo a lo desconocido y podía experimentar por mi propio pie lo que era utilizar un ordenador en aquella época. Tenía que solucionar mis propios problemas, intentar entender lo que me decía aquella pantalla negra con MS-DOS como sistema operativo e ir apuntándome los comandos que necesitaba para ejecutar programas y juegos.
Desde ese primer ordenador pasé más tarde a un 486, a utilizar Windows 95, más tarde pasé a Windows 98, XP, etc. Y tras muchas versiones de Windows, llegamos a 2016. El año en el que cambié de Windows a MacOS.
La seducción de la manzana
Yo siempre había sido el típico chico techie que disfrutaba trasteando con el PC, pero llegó un momento en el que me cansé y lo único que deseaba era tener tranquilidad y que las cosas, simplemente funcionaran.
Durante mucho tiempo MacOS fue perfecto para mí.
Era un sistema operativo sólido, rápido, bonito, elegante, amigable para desarrolladores web por su sistema Unix que permitía utilizar la terminal como si fuese Linux, infinidad de apps exclusivas y lo que yo consideraba su mejor y más importante punto a favor: rara vez fallaba.
Pero el tiempo fue pasando y me planté en 2024 con un ordenador que ya había cumplido con su tiempo de vida útil. La obsolescencia programada, la trampa de la tecnología moderna, llevaba haciendo estragos con mi ordenador desde 2020. Es increíble como el ordenador que tenía en 2020 no era ni de lejos el mismo ordenador que compré en 2016. Era terriblemente lento, no podías tener más de dos cosas abiertas, se bloqueaba continuamente…
Así que en 2024, tras años sufriendo lo terriblemente lento que iba aquel ordenador, por fin me planteé seriamente que era el momento de comprar un ordenador nuevo. El problema: cualquier ordenador Mac del mercado era extremadamente caro por aquel entonces y no veía claro lo de gastarme alrededor de 2000€ en un ordenador portátil que probablemente cubriría mis expectativas por un tiempo, pero que a la larga se volvería a quedar obsoleto.
En octubre de ese año, Apple sacó el rediseño del Mac Mini. Era un equipo bastante atractivo, sobre todo por su precio y me planteé seriamente el comprarlo. El equipo base era de 719€.
El problema con Apple es que el precio del equipo base que te quieres comprar puede ser asumible, pero si quieres ampliar sus prestaciones es cuando sale muy caro.
De hecho actualmente ese equipo de 719€ ya no se puede comprar y su precio base es de 969€.
En ese momento fue cuando me planteé volver a Windows. Hacía un tiempo que había estaba probando Windows 11 en el trabajo y me parecía un sistema operativo bastante fiable (al menos en mi experiencia). Microsoft había mejorado mucho su sistema operativo estrella y para mí no tenía nada que envidiar a MacOS.
Me puse a hacer comparaciones de precio/rendimiento en Mac y PC y claramente salió ganador el PC, por goleada. La potencia bruta de los ordenadores montados a piezas, su versatilidad para hacer cualquier cosa con ellos (ya sea ampliarlos o cambiarles piezas clave) y finalmente el precio, fueron los factores decisivos a la hora de volverme a decantar por el mundo del PC.
Y Windows volvió a mi vida
Hace más o menos un año, volví a Windows. Y la verdad es que al principio, la sensación de frescura era muy agradable, muy de “terreno por explorar”. Es cierto que había estado más de 2 años trabajando con Windows, pero esto era distinto.
Me compré un par de aplicaciones que necesitaba, configuré WSL (punto clave y decisivo a la hora de mi vuelta a Windows), dejé un entorno de trabajo que más o menos me satisfacía, y seguí con mi vida. Lo cierto es que desde que monté el ordenador, lo había utilizado increíblemente poco y por tanto, no había vuelto a tocar WSL desde que lo configuré.
¿Cómo decirlo? Al ponerme a trabajar con WSL en serio, empezaron a surgir “pequeños” problemas.
Qué pasa si quieres escribir ~ (virgulilla) en Windows? Muy “fácil”: Alt + 126.
¿Fácil? Sinceramente no me veía presionando Alt + 126 cada vez que necesitase escribir ~ en la terminal. Era un pequeño contratiempo, pero me dije:
“Miguel, tranquilo, seguro que se puede configurar para escribirlo como si fuese Linux o Mac.”
Tras investigar un poco como lo podía hacer, vi que podía crear un script de Hotkeys que trasladase Alt + Ñ a ~. Y la verdad es que funciona bien en todos sitios… excepto en una terminal. Sí, en una terminal, AHK (AutoHotKeys), cuando presionas esa combinación de teclas añade <ffffffff> antes del propio ~.

Es peor de lo que parece, pero en realidad no tiene mucha importancia. Te puedes deshacer de ese código basura tirando una vez hacia atrás el cursor y presionando “Backspace“, una sola vez. ¿No es para tanto, verdad?
Otra cosa insignificante: de los virtual hosts que tengas configurados en WSL2, no funcionarán en el navegador directamente si no arrancas Apache o NGINX, es decir, si no arrancas WSL2. Para ello tienes que abrir una terminal que ejecute WSL2. Si te paras a analizarlo no es para tanto… puedes configurar para que se ejecute en el inicio de Windows directamente.
Otra cosilla más: si trabajas con VS Code con el código residente en WSL2, probablemente haya problemas de permisos continuamente, o si, por ejemplo abres desde terminal un proyecto con code . es posible que cada vez que lo ejecutes se te instale VS Code Server, que se instala y ejecuta en tu máquina local para habilitar sesiones remotas cuando usas el comando code desde la terminal en entornos como WSL, contenedores, etc.
Para ahorrarte estos problemas, leyendo por ahí o preguntándole a tu chat o agente de IA de confianza, tal vez te sugieran crearte una carpeta en Windows donde poner todo tu código con un symlink a la carpeta correspondiente donde se virtualicen tus proyectos (var/www). ¡Perfecto! ¡Esto lo soluciona todo!
Espera, en ese caso, si ejecuto una tarea de compilación o de build, tarda mucho. Los cambios que hago en el código tardan en reflejarse en el navegador… igual envejezco unos años mientras espero a que se termine de ejecutar.
Vamos, que WSL2 parecía buena idea, pero es un fastidio a la larga.
Tal vez, si tuviese alguien al que consultar, que trabajase diariamente con este sistema de la misma manera que yo, se volvería más fácil, pero personalmente viniendo de un entorno Mac y/o Linux y acostrumbrado a que todo fluya, el hacer todo esto con Windows se vuelve muy tedioso.
Tener que buscar soluciones para cosas triviales que necesitas en tu día a día hace que volver a Windows no sea una opción.
El año de Linux en el escritorio
Y mira que el sistema operativo de Microsoft no me disgusta en todo lo demás, de hecho estoy contento con él, sabiendo bien como es Windows, con sus pros y sus contras, pero definitivamente para trabajar en desarrollo web, en mi opinión hay mejores opciones.
Así que he decidido probar Linux en mi ordenador personal.
Para ser sinceros, no es la primera vez que he tenido Linux en mi ordenador. Para empezar, ya tuve mis escarceos con Ubuntu 6.04 en su día, pero acostumbrado a que todo funcionase en Windows casi a la primera, el tener que hacer ingeniería inversa para que funcionase la tarjeta WiFi y la inexistencia de soporte para juegos en aquel día hizo que fuese una cosa curiosa que instalar, pero nada más.
En los últimos tiempos estoy utilizando Ubuntu 24.04 en el trabajo y a pesar de que es un sistema más que fiable para trabajar en el día a día, no me he acabado de sentir cómodo nunca con él. No se si es por Gnome y su estética en general, la tipografía que utiliza, etc., no tiene un look and feel de sistema operativo fiable.
Sí, podéis llamarme superficial, pero la sensación que tengo cada vez que he utilizado Linux, es esa.
Lo que no se puede negar es que desarrollar en Linux es mucho mejor que en Windows, y de hecho, aquí estamos, escribiendo un post desde una distro de Linux en mi ordenador personal. Seguramente os preguntaréis: ¿qué distro estás utilizando?
Para responder a esto, como no, tengo que hacer un poco de retrospectiva (por si no había ya hecho suficiente):
Hace tiempo vi, que DHH (David Heinemeier Hansson), creador de Ruby on Rails y co-propietario de 37Signals, la compañía responsable de Basecamp y Hey, entre otros, había dejado de utilizar ordenadores de Apple para desarrollo y había empezado a utilizar e investigar Linux como alternativa.
Es una persona, bastante peculiar, con la que suelo estar de acuerdo en varios temas. Sobre todo, me gusta su perspectiva y filosofía respecto al trabajo. De hecho me leí hace tiempo dos de sus libros, Rework y It Doesn’t Have to Be Crazy At Work, coescritos con su socio Jason Fried y los recomiendo encarecidamente.
Al principio de sus andanzas en Linux, empezó a utilizar Ubuntu como distro inicial y acabó creando una capa de personalización del sistema que introducía una serie de mejoras visuales y de manejo del sistema, así como utilidades para desarrollo instaladas por defecto a la que llamó Omakub.
En su día me llamó la atención, pero no me animé a investigar más acerca del tema, además, pensé que se le pasaría la tontería en algún momento, al menos desde el punto de vista al que yo me acerco a estos temas.
Un tiempo después vi que este hombre había descubierto Arch Linux y que había hecho lo mismo que había hecho con Omakub, pero para Arch Linux.
Lo llamó Omarchy.
En ese momento, ya empecé a notar un picorcillo dentro de mí. La cosa se estaba poniendo seria y veía que DHH (al que respeto bastante y me suelen importar sus opiniones) le estaba dedicando mucho tiempo a esta vaina.
Además, hace poco vi que Nate Gentile, youtuber y divulgador de tecnología al que sigo desde hace tiempo, le había dedicado un par de vídeos a este tema. El también tenía decidido volver a Linux después de mucho tiempo sin utilizarlo como su sistema operativo principal y había decidido probar Omarchy.
Esto me animó a probar por mí mismo esta “capa” sobre Arch Linux. Y concretamente he instalado la misma que Nate, CachyOS, sin ningún motivo extra detrás de esta decisión. Instalé esta versión sin interfaz gráfica y a continuación instalé Omarchy sobre ella para tener esa parte.
De momento me encuentro personalizando el sistema y viendo de qué manera se adecúa a mis gustos y manera de trabajar y la verdad es que encuentro bastante complicado como se trabaja con él. Hyprland, el tiling manager parece un sistema de organización de ventanas bastante bueno, pero hay muchas cosas que afinar en mi opinión. Además, haber instalado la alpha de la 4.0 de Omarchy no ayuda.
Tras unos días con ella instalada, la pregunta es: ¿es el sistema definitivo?. Sinceramente no lo creo, no he trabajado muy arduamente en proyectos personales y me estoy centrando en personalizarlo, pero desde luego, peca de todo lo que pecan los sistemas tan personalizables. Puedes personalizarlos hasta el infinito pero la sensación general va a ser de algo que no está pulido, que no está fino.
Si me pasé a MacOS en un principio fue precisamente por estas cosas y supongo que con el tiempo me aburriré de tener que lidiar con problemas, cosas que no funcionan del todo bien, aspectos del sistema que no están muy bien acabados, etc.
No descarto probar otra distro en breve, pero de momento estamos dándole una oportunidad a este sistema.
Tal vez te apetezca dejar un comentario
Los campos marcados con un asterisco (*) son obligatorios.