Mi historia con este juego de cartas se remonta a 1995 o 1996, no recuerdo exactamente, cuando un colega trajo un mazo de inicio de Ice Age y me enseñó de qué se trataba. En su día, me pareció algo súper de nicho y además, una cosa más en la que gastarme dinero y tal como yo estaba, preocupado porque no tenía suficiente dinero para comprar cómics, no le di mucha importancia.

El problema es que al resto de colegas que formaban mi grupo de entonces, sí que les caló hondo y al final tuve que adquirir por mi parte otro mazo de inicio para tener algo con lo que jugar con ellos.

En 1999, si no recuerdo mal, vendí todas las cartas a un colega porque tuve una época en la que renegué de todas mis aficiones y me deshice de muchas de las cosas que tenía. Al Miguel del pasado le pegaba ahora yo una buena colleja…

Unos años después, cuando me mudé a Alicante, desgraciadamente volví a caer en la droga justo cuando salía la edición Mirrodin y su mecánica de Affinity irrumpía con fuerza en el metajuego. En esa época, fui adquiriendo poco a poco muchísimas cartas, nuevas y antiguas. Incluso me hice con un Time Twister y casi una colección completa de las tierras dobles originales (Dual lands).

Como poco a poco fui dejando de jugar de nuevo, por diversas razones, hacia 2007-2008, me deshice de un montón de cartas que valían dinero en la época, entre ellas, el Time Twister y las Dual lands que tenía, esta vez sí, por dinero. Y aunque esto no tiene mucho que ver con lo que quería explicar en el post, igualmente os invito a que veáis lo que vale un Time Twister o una sola dual land a día de hoy. Corramos un tupido velo.

De todos modos, en ese momento no me deshice de todas las cartas que tenía, puesto que ya me había pasado la primera vez que decidí dejarlo y me sabía mal que, si en algún momento volvía a jugar, no tener nada de material para volver.

E hice bien, puesto que en 2010 volví un tiempo muy corto a jugar, me hice una baraja del formato Modern de la época (una Doran Rock, si no recuerdo mal), pero la verdad es que en esta época jugué más bien poco, me dediqué básicamente a hacer un poco de colección, aunque tampoco tuve mucho éxito.

Es difícil a medida que va pasando el tiempo seguir dedicándole tanto a este hobby, la verdad, y sobre todo porque cada vez menos gente que conoces sigue con él. El dinero que te exige estar al día en el formato que elijas también es un hándicap bastante importante. Si conocéis la rotación de ediciones en un formato, entenderéis a qué me refiero, aunque principalmente se dé en formato Estándar.

Finalmente, en 2018, empecé a ver en Instagram una corriente nueva de mazos oldschool, que precisamente, se llamaba OldSchool 93-94. Se trataba, y se trata, de un formato que tenía como principal aliciente la nostalgia, puesto que solamente se podían utilizar cartas de las ediciones originales y aquellas publicadas durante los años 1993 y 1994, de ahí el nombre. No es que estas cartas fuesen mis preferidas ni mucho menos, aunque sí que les tengo cariño, puesto que, cuando empecé, los mazos de la gente estaban llenos de ellas, pero esto me hizo pensar que realmente disfrutaba de coleccionar estas cartas que en su día significaron tanto para mí. Empecé a comprar cartas sueltas, no demasiado caras, la mayoría comunes e infrecuentes, pero mi intención era conseguir cartas que fuesen de ediciones muy valoradas como Beta o Alpha. Como tampoco estaba sobrado de dinero en la época, solamente me podía permitir comprar de vez en cuando algunas cartas que me gustaban de mi primera época. Y así es como conseguí un set de Terror de Beta (aunque, si no me equivoco, una de ellas es de Alpha) y un set de Kird Ape de Arabian Nights, entre otras.

También existen otros formatos alternativos bajo la misma premisa: OldSchool 95, OldSchool 96 o Classic Magic.

Y llegamos a la época actual. Es cierto que hace un par de años, o tal vez tres (cada vez me cuesta más recordar cuándo pasan las cosas, ¡qué mala es la “vejez”!), compré un par de mazos preconstruidos de la edición de “El Señor de los Anillos” para jugar con mi mujer, pero como nunca ha sido muy de Magic, jugamos tres o cuatro veces y ahí quedaron.

Hace unos meses que descubrí un formato nuevo (llevaba varios años, pero yo no lo conocía) que se llama “Premodern”. La idea de este formato es más o menos la misma que la de OldSchool, pero la principal diferencia es que en este formato se excluyen las ediciones más antiguas y que contienen las cartas más poderosas; dícese de un tal Power 9, por ejemplo, que se suele mencionar cuando se habla de Magic clásico.

Las ediciones que engloban este formato van desde Ice Age (justo cuando empecé a jugar) hasta Scourge (justo cuando volví a empezar en 2003, la edición actual era Scourge. En septiembre de ese mismo año se publicó Mirrodin). Este formato parecía hecho a mi medida, puesto que incluye mazos y arquetipos con los que viví durante los años que más disfruté de Magic.

En los últimos meses he ido adquiriendo algunas cartas imprescindibles de este formato y como he podido he montado una Madness bastante decente. Ahora me falta gente con la que jugar. De momento me estoy conformando con ver vídeos del formato en YouTube y seguir en Instagram a gente que juega en ligas mensuales en Alicante y demás. El tema es que por donde yo vivo, este formato es inexistente y es imposible que se ponga de moda puesto que nadie de los que juegan por aquí conoce el formato ni lo jugó en su día.

Para quitarme un poco el mono, estoy utilizando MTG Forge, una aplicación no oficial para jugar a Magic que, sin ser la mejor aplicación en lo que a usabilidad se refiere, da bastante el pego para echar unas partidas y quitarse el mono.

Lo cierto es que las cartas actuales me parecen una barbaridad. Son demasiado potentes, hacen demasiadas cosas por el coste de maná que tienen y siempre me han tirado para atrás a la hora de volver. Soy consciente de que el juego tiene que evolucionar y que si no lo hiciese, probablemente hubiese muerto hace tiempo, pero soy bastante reticente de este nuevo Magic. Es algo que me pasó ya con los mazos de Lord of the Rings que compré hace dos o tres años.

Claro, al empezar a seguir a mucha gente en redes sociales que hace contenido sobre Magic, me he dado cuenta de que lo que juega la chavalada a día de hoy es un formato que conocía solo de oídas que se llama Commander.

Este formato es muy distinto, porque se juega en grupos de cuatro personas, cada una con su mazo y un Comandante asignado. El comandante es una criatura que elijas que normalmente es de las más poderosas de la baraja, pero ciertamente no tiene por qué serlo. Se suele elegir una criatura que te guste y luego se crea la baraja a partir de ell puesto que las cartas que utilices en la baraja tienen que tener relación con el color o colores del Comandante. Los mazos tienen que sumar 100 cartas, contando al Comandante.

Es un formato que originalmente es casual y se inventó para jugar con las cartas que te sobraban, así que, por lógica, los mazos deberían ser baratos de montar. Esto era así, al menos en su origen, pero ahora ya he visto por ahí que hay mazos caros e incluso competitivos. Mi idea era montar un mazo barato para poder jugar a este formato si me sale la ocasión, pero la verdad es que han ido saliendo tantas ediciones durante estos años que hay infinidad de cartas y la investigación me abruma un poco.

Seguiré informando de lo que me vaya encontrando en mis nuevas andanzas en esto del Magic en 2026.

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